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Archivo periodístico 1978

Artículo del periódico Odiel 1978

Casi al finalizar mayo, el mes de las cruces y de las fiestas, han finalizado también en La Palma del Condado, las atracciones cruceras, que en esta ciudad tienen lugar a lo largo de esta mensualidad.

Es sumamente bello todo lo que queremos decir en un mes tan cuajado de encantos y es que la pluma en verdad se nos niega a correr por el satinado papel.

Esta última Cruz, de la primera no pudimos informar nada en contra de nuestra voluntad, era la de la calle Cabo.

El viernes hubo por la noche, retransmisión radiofónica del programa de las fiestas, concluido el cual lanzaron los directivos una salva de cohetes, nutrida y constante.

El sábado amaneció con trazas de gran día. Un gran día por las cosas que iban a suceder. Y sucedieron. Por la mañana hubo alegre diana, y por la tarde, salió recorriendo las calles de la ciudad el típico romerito.

Abría marcha el clásico tamboril, mula portando haces de romero y la bandera nacional; jinetes con bellas muchachas a la grupa, en buen número; continuaba carrozas formando policromadas figuras, entre las que iban las músicas de Agrupación Artillería Antiaérea núm. 73 y la de Carrión de los Céspedes. En la calle Cabo fueron entregados por las autoridades, alcalde, don Manuel Díaz García, los premios, figurando entre ellos como más destacados, enrejado verde, trono árabe, carroza de la Virgen del Rocío, amapolas, florones, jarrón con flores, Cruz, rebaño, una muy elegante que transportaba a la reina del año pasado, señorita Manolo Teba García, y un trono magnífico, que llevaba a la de este año, señorita Manolita Teba Aguilar.

Por la noche salió de la calle, el Santo Rosario, que iba poniendo de manifiesto, en hondo fervor de los cruceros, que ponían los ribetes de color de la luces de bengalas.

El domingo por la mañana, fue trasladada la Cruz hasta la iglesia. En ella y como final del solemne triduo, se ofició una función principal, en la que se ocupó de la homilía, el reverendo padre, don Emiliano Martín Ruiz.

Acto seguido salió en procesión la Cruz. Llevando al frente los dos tamboriles, jinetes en briosos corceles, buen número de hombres, reina del pasado, el paso de la Cruz , banda de la Comandancia de la Guardia Civil , mujeres, reina de este año, Simpecado y música de Bollullos del Condado.

Por las noches se formaron grandes bailes en la calle donde ponían la nota alegre los devotos de la Cruz.

Con la celebración de esta Cruz, han finalizado las de esta ciudad, que siempre encierra en sí toda una extensa gama de color y de luz que lleva a Andalucía presente.

Domingo Gacría

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